MERCADONA Y LA COMUNICACIÓN CORPORAL DE SUS DIRECTIVOS

Estaba leyendo la prensa del día y me encuentro con la foto del presidente de Mercadona, Juan Roig, y su equipo directivo, el día de la presentación de los resultados de la compañía en 2017.

Me quedo literalmente asombrado y no puedo evitar que una impresión negativa penetre en mi cabeza.




Vaya por delante que no tengo el placer de conocer a ninguno de los señores, y la señora, que aparecen en la foto, el llamado “núcleo duro” de Mercadona. Bueno, sí, a Juan Roig lo conozco desde hace muchos años, así como a sus hermanos. Gran empresario, el presidente de Mercadona. Gran personaje y gran empresa, orgullo de los valencianos. Y grandes los resultados, la presencia de sus tiendas en toda España y parte del extranjero, su constante modernización, sus planes de crecimiento y el trabajo que da a sus 84.000 trabajadores, que se dice pronto. Enhorabuena por todo.

Pero mi asombro y mi impresión negativa no son por nada de todo eso, por supuesto, ya que los datos no pueden sino provocar admiración.

Lo que me produce ese rechazo en mi mente, al que me he referido, es pensar: ¿Cómo es posible que una empresa tan maravillosa, con un presidente tan estupendo y con un equipo directivo tan profesional y esforzado, no se haya preocupado por enseñar a posar a todos ellos para un reportaje fotográfico como el que se produce cada año en un acto de presentación de resultados como el que se ha producido estos días?

¿Cómo puede ser eso?, me pregunto. Y miro una y otra vez las fotos hechas por Kike Taberner, que publica Valencia Plaza, y no consigo salir de mi asombro. 

La primera que me produce esa impresión negativa es la del grupo de directivos con Juan Roig al frente. El presidente aparece con los brazos cruzados, mientras todos sus directivos posan con las dos manos cogidas delante de… “su cuerpo”. Todos menos la señora, que deduzco, claro, que es Rosa Aguado, la única mujer.

¿Tal vez se sitúan en la misma posición que los futbolistas formando una barrera antes del saque de una falta porque inconscientemente quieren mostrarse como eso, como una barrera infranqueable? Pero creo que no es esa su intención. Me temo que no está premeditado, ni se han puesto de acuerdo, ni creo que sean normas de la compañía. No. Simplemente, creo que les ha ocurrido lo que les ocurre a la inmensa mayoría de españoles cuando les hacen una foto: ¡no saben dónde poner sus manos! Y lo primero que les sale de forma inconsciente es ponerlas ahí, protegiéndose. Error. Inmenso error. 

JUAN ROIG Y SUS BRAZOS CRUZADOS

Atención, señor Roig y señores directivos: todos los expertos en comunicación no verbal les dirán, que cuando nos ponemos delante del público para hablar o, como aquí, para someternos a una sesión fotográfica, la comunicación corporal es el 65 por ciento de nuestra comunicación. O sea, aproximadamente, ¡los dos tercios de nuestra comunicación! 



Y esos expertos les dirán, y yo con ellos, que las posiciones de las manos y los brazos son una parte importante de esa comunicación, junto con la mirada, los gestos de la cara, la sonrisa o el gesto serio, la posición del cuerpo y de los pies, nuestros movimientos… Todo ello está enviando información a quienes nos miran. Un montón de información que la mayoría de la gente no sabe controlar.

Por todo ello, y al grano, empiezo por analizar al presidente, Juan Roig. 

En la foto con sus directivos, la llamada “foto de familia”, y también en otra en la que posa él solo, el jefe aparece con los brazos cruzados y bien cruzados, con las manos ocultas bajo cada uno de los brazos. Ese es un gesto totalmente negativo, impropio de un personaje como el presidente de Mercadona. Porque, aunque en este caso parezca un contrasentido, transmite un mensaje de falta de seguridad en uno mismo, de falta de confianza (!!!), de necesidad de protegerse de las miradas ajenas (en este caso de los objetivos de las cámaras), de no estar a gusto, de no estar relajado.

Y, para que no piensen que son tonterías ni que me lo invento, les cito a un reconocido y prestigioso experto en comunicación corporal, Alan Pease, que dice: “Cruzar ambos brazos sobre el pecho es un gesto que se hace con la intención de establecer una barrera entre la persona que los cruza y algo o alguien que no le gusta a dicha persona. Es un gesto universal que se descodifica en casi todas partes con el mismo significado defensivo o negativo. El lenguaje del cuerpo es más sincero que las palabras. Mientras alguien mantenga la posición de brazos cruzados, su actitud negativa persistirá”.

Por tanto, señor Roig, mi consejo es: relájese, disfrute de las fotos que le están haciendo, no tenga vergüenza, no sea tímido y muestre su autoconfianza, su seguridad y su indiscutible liderazgo. No cruce nunca más los brazos cuando le hagan fotos. Demostró usted una gran personalidad cumpliendo su promesa y quitándose el peluquín (cosa que “otros” no son capaces de hacer) cuando el Pamesa ganó la Copa del Rey de  Baloncesto en 1998 frente al Joventut. Pues no tenga ningún problema en mostrar su cuerpo, sin barreras, cuando le hagan fotos o hable ante el público. Mostrará una mejor imagen de sí mismo, llena de confianza.


 


POSICIÓN DE “CREMALLERA ROTA” DE LOS DIRECTIVOS

Y, como he comentado antes, todos sus directivos, menos Rosa Aguado, aparecen en la foto de grupo con las dos manos cogidas delante de…, como los futbolistas. Y esa es otra posición nada adecuada para transmitir seguridad y confianza. Los expertos llaman a esa forma de situarse ante el público “estrechar la mano con uno mismo”, o “posición de cremallera rota”. Y de nuevo me remito a Alan Pease, quien dice al respecto: “Esta posición hace que el hombre se sienta seguro porque con ello protege sus “joyas de la corona” y evita las consecuencias de recibir un desagradable golpe frontal”. Justo, como ocurre en el fútbol. Pero en la vida normal quienes hacen esto, como los directivos de Mercadona, están mostrando falta de seguridad y confianza, además de ser una posición poco elegante. Y no imagino que quieran dar esa imagen, claro. Pero la dan, como pueden ver.




Valga como ejemplo la foto que conservo del Rey Juan Carlos posando junto con varios presidentes del Gobierno de España. ¡Ninguno de los cinco tiene los brazos cruzados ni con las manos cogidas delante! Todos están en la posición más natural y elegante: con los brazos dejados caer a los lados. Por eso, ¡enhorabuena, Rosa Aguado!, porque es la única del grupo que se muestra así. Espero que sus compañeros la imiten en el futuro.




Paco Grau
Periodista y Profesor de Oratoria
Móvil: 649989296
Correo: pacograu@cursoshablarenpublico.com
Blog: comunicayveras.blogspot.com

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