EL BUEN ORADOR DEBE TENER SENTIDO DEL HUMOR Y ALEGRÍA DE VIVIR

Al hablar en público debes sonreír. Un gesto serio y adusto transmite frialdad, distancia, rechazo, falta de emociones. Y eso, indefectiblemente, conduce a la separación de quienes escuchan con respecto a lo que dice el orador.

Debes tener sentido del humor; es decir, capacidad de reírte de ti mismo y capacidad para hacer sonreír e incluso reír abiertamente a tu público. La risa te ayuda a relajarte y relaja a las personas que escuchan. Crea un ambiente propicio para la comunicación eficaz; o sea, para la buena oratoria. Al público siempre le cae mejor un orador relajado y simpático que un orador serio, adusto y distante.

Pero todo debe ser natural. Y, para ser natural, no lo olvides, debe nacer de un sentimiento muy profundo: debe nacer de tu propia alegría de vivir. Esa alegría de vivir la sentirás si eres capaz de tener sentimientos positivos y ver y comprender que eres un ser humano con un valor infinito. Yo añado: si comprendes que eres hijo de Dios. Esos sentimientos positivos te ayudarán a tener una actitud de gratitud, de esperanza y de voluntad para modificar lo que veas que necesitas modificar en tu vida para ser como realmente te gustaría ser.

Si consigues incorporar todo eso a tu vida, cuando te pongas delante de un grupo de personas para hablar en público, en cualquier circunstancia, esas emociones interiores tuyas se transmitirán de forma natural a las personas que te escuchan. Entonces es cuando lograrás comunicar con eficacia y con naturalidad. Así es como esas ideas que están en tu cerebro encontrarán el vehículo adecuado para transmitirse de forma eficaz a los cerebros de quienes te escuchan. Esos cerebros estarán más receptivos y más predispuestos a asumir y compartir las ideas que les transmitas.

Pero no te olvides que no es cuestión de "ser graciosillo". No. El "graciosillo" produce rechazo, precisamente porque no transmite naturalidad, porque se evidencia que todo lo que dice y hace no nace de esos profundos sentimientos a los que me he referido, sino de actitudes, gestos y formas de hablar, que se muestran como aprendidos, forzados, ficticios, artificiales y, en definitiva, falsos.

No lo olvides: sé natural al hablar en público. Y, para lograrlo, reflexiona sobre esos profundos sentimientos que nacen de la auténtica alegría de vivir.

LOS PROFESIONALES ESPAÑOLES TIENEN POCO NIVEL AL HABLAR EN PÚBLICO

Sigo viendo cada día el tremendamente flojo nivel que hay entre muchísimos profesionales españoles a la hora de hablar en público. El problema, claro, es que nadie les ha enseñado y hacen lo que pueden, que en muchos casos es poco. El problema se ve agravado en los casos en que el orador está preso del miedo a hablar en público, de la tensión y de la falta de confianza en sí mismo. Y el problema es grave porque de esa forma tan deficiente no consiguen comunicar sus ideas de modo adecuado y con persuasión. ¡Por culpa de esa falta de formación están perdiendo oportunidades de éxito! ¿Cómo es posible que muchos aún no se hayan dado cuenta?

Para solucionar esos problemas y conseguir adquirir las habilidades necesarias para hablar en público con eficacia, yo ofrezco en julio otras dos nuevas oportunidades: dos cursos, uno en cuatro días entre semana y otro en dos fines de semana.

Aquí tienes la información. Anímate y, por favor, comparte esta información con gente a la que sabes que le vendría bien asistir a este curso:

JOSTO MAFFEO DEBE CUIDAR LA FORMA DE HABLAR EN RADIO NACIONAL

Hoy he publicado un comentario profesional en la página del programa de Radio Nacional "No es un día cualquiera", que vale la pena para cualquiera que quiera hablar en público con brillantez y eficacia. Aquí copio el mensaje:

Sois estupendos. El programa acompaña de forma amable, variada, interesante y divertida las mañanas de sábados y domingos. Pero tengo que haceros una crítica profesional.

Radio Nacional tiene que ser el ejemplo radiofónico para cualquier profesional del medio y debe ser modelo público del idioma castellano, no sólo en el uso de palabras y expresiones sino en su "envoltorio"; es decir, en la forma de decirlas. Por eso, os sugiero que Josto Maffeo se esfuerce por corregir graves defectos que tiene en ese sentido.

Josto Maffeo debe aprender a respirar , tomando suficiente aire y dosificándolo de forma adecuada. Se puede hablar rápido, pero sin mostrar ese horrible agobio. Debe procurar tomar aire por la nariz o con la boca abierta, pero bien abierta, sin hacer ruido entre los dientes. Queda horroroso. Debe evitar hacer chasquidos sonoros con su lengua al despegarla del paladar de forma brusca. Y debe evitar tragar saliva de forma sonora y ostensible en mitad de una frase, lo que resulta horrible y poco profesional.

A Josto Maffeo lo pongo de ejemplo en mis cursos de oratoria sobre cómo NO hay que hablar en público. Su sección, lectura de prensa, está muy bien, pero debe cuidar las formas, y más en Radio Nacional. Por favor. Con todo mi afecto. Paco Grau.



Hasta aqui, el mensaje que le he enviado al programa de RNE. Y es que cualquiera que quiera hablar en público de forma correcta y comunicar con eficacia, debe cuidar también la forma en que las palabras salen de su boca. 

Además del tono, el volumen, la modulación y la expresividad, deberá aprender a respirar para dosificar bien el aire que sale de sus pulmones. Si no sabe dosificar la salida de ese aire no será capaz de pronunciar una frase un poco larga sin respirar.

Al hablar en público, la respiración debe controlarse de forma adecuada. Si estiras los labios como para sonreír, separas muy poco los dientes, pones la lengua justo detrás de los incisivos inferiores y tomas aire con fuerza, comprobarás el desagradable sonido que produce el mencionado periodista en el programa de radio. Y eso, a mitad de una frase y delante de un micrófono. ¡Horrible!

En mis cursos de hablar en público enseño a mis alumnos a controlar esos defectos para corregirlos, así como otros referidos a los chasquidos de lengua y tragadas de saliva a destiempo y de forma sonora. Un buen orador, en definitiva, debe cuidar la forma en que las palabras salen de su boca. 

DEBEMOS ENTRENAR LOS "MÚSCULOS" DEL CEREBRO

Cuando queremos tener un cuerpo fuerte y en buena forma física, con músculos fuertes y elásticos, preparados para el deporte, vamos al gimnasio y nos ponemos en manos de un especialista para que nos diga qué ejercicios debemos hacer y cómo los debemos hacer. Somos conscientes de que la repetición y la insistencia por nuestra parte será fundamental para conseguir el objetivo que nos hemos planteado. Al cabo de unos meses, nuestro cuerpo estará preparado para acometer determinado esfuerzo o practicar cierto deporte con garantías de que nuestros músculos y tendones van a responder.

Del mismo modo, debemos ser conscientes de que, si queremos adquirir determinadas actitudes mentales o habilidades a la hora de hablar en público, debemos ponernos en manos de un especialista que nos diga qué "músculos cerebrales" debemos ejercitar para conseguir el objetivo que nos hemos marcado: superar miedos e inseguridades y conseguir tener seguridad y confianza personales al ponernos delante de un grupo de personas para transmitirles determinadas ideas mediante la palabra hablada.

Esos "músculos cerebrales", como es natural, no son tales, sino que son circuitos cerebrales que podemos entrenar para que adquieran esa fortaleza que perseguimos. Y la única forma de entrenar esos "músculos" es con el ejercicio mental y con la repetición, de forma que nuestra mente responda con agilidad, con seguridad, con confianza y con elegancia al reto de hablar en público y saber transmitir de forma adecuada las emociones que queremos transmitir a nuestro público, utilizando bien los recursos retóricos necesarios para que nuestra comunicación sea eficaz.

Pero no olvidemos que, igual que el ejercicio de gimnasio puede resultar tedioso y hasta aburrido, pero lo hacemos porque sabemos que la recompensa a medio plazo será importante, del mismo modo debemos ser constantes en practicar los ejercicios mentales, sabiendo que tendremos la maravillosa recompensa de disfrutar al hablar en público.

Puedo aportar la experiencia de varios miles de alumnos míos que han seguido mis instrucciones y han conseguido sus objetivos. Pero, cuando me lo agradecen, siempre les digo que lo han conseguido gracias a su esfuerzo personal y a su constancia. Sin ellos, es imposible. La recompensa vale la pena.

EL REY JUAN CARLOS SE DESPIDE CON UN BUEN DISCURSO INSTITUCIONAL

El Rey Juan Carlos ha abdicado la corona en su hijo el Príncipe Felipe. Así nos lo ha comunicado a todos los españoles en un discurso institucional emitido por TVE poco después de las 13 h. de hoy. 

Yo estaba impartiendo clase a los seminaristas del Seminario Mayor de La Inmaculada, en Moncada (Valencia). Hemos aprovechado el acontecimiento para hacer una pausa y ver en directo el mensaje real, a la vez que lo tomábamos como una práctica de clase. Les he pedido a los seminaristas que se fijaran en elementos de las formas en las que comunicaba el Rey y, entre todos, hemos compuesto este análisis que ahora publico aquí en mi blog sobre Hablar en público y Comunicación.

En primer lugar, la indumentaria del Rey. Nada que objetar. Un convencional traje gris con una corbata de tono verde claro, como la que puede llevar cualquier día.

El Rey, sentado detrás de una mesa de despacho. En el plano de televisión, a nuestra izquierda veíamos las banderas de España y de Europa; a nuestra derecha, detrás del Rey, dos fotos muy significativas: una del Rey con su padre, Don Juan; y la otra, atención, del Rey con Don Felipe y la Infanta, la hija mayor del Príncipe. Nadie más de la Casa Real, ni siquiera la Reina. Y, por supuesto, ni Cristina, ni Elena, ni mucho menos sus marido y ex-marido, fuera hace tiempo de la Casa Real. Pero me ha llamado la atención que no apareciera la imagen de la Reina, a cuyo apoyo ha aludido el Rey en su discurso. Creo que merecía aparecer en esa foto familiar junto con el Príncipe y su nieta. Doña Sofía tiene el respeto de todos los españoles por lo mucho que ha sabido estar en su papel, por su discreción y por lo mucho que ha tenido que aguantar durante estos años de reinado.

https://www.youtube.com/watch?v=kn2UkjB8BhA 

La mirada del Rey estaba fija al frente, mirando al objetivo de la cámara, lo que se traduce en mirar a los ojos de los televidentes. Eso, como es natural, le da mayor fuerza a sus palabras. No puedo imaginarme al Rey pronunciando su discurso institucional y mirando al suelo o al techo. Así se lo hacía notar a mis alumnos. Como es lógico, en realidad estaba leyendo su discurso en el "teleprompter" o "autocue", que de las dos formas se llama el aparato que utilizan los presentadores de los telediarios para leer las noticias con apariencia de estar mirando a la cámara. Este artiulugio lo utilizan los personajes importantes como el Rey o el presidente del gobierno cuando tienen que pronunciar un discurso institucional en televisión. Por cierto, se comenta que la comparecencia del monarca se retrasó dos veces de media hora, de las 12 a las 12.30 y de ahí a las 13 h., porque no le salía con naturalidad la lectura del discurso en el dispositivo electrónico. Al final lo ha conseguido.

Las manos del Rey me han llamado la atención por lo fina que se le veía la piel, súper-hidratada, con aspecto casi de cera, sin arrugas. Los movimientos de las manos eran naturales. Apoyaba las manos con naturalidad encima de la mesa, detrás de la que se se encontraba, haciendo gestos adecuados que acompañaban bien a las palabras que pronunciaba. Eso trato de meter siempre en la cabeza de mis alumnos: al hablar en público debes mover las manos con naturalidad, sin gestos nerviosos o forzados.

En cuanto a la voz del Rey, a su entonación, de la que tanto se ha hablado en estos treinta y nueve años de reinado, hay que reconocer que ha mejorado con la edad. No es un dechado de vocalización y articulación, pero se ve que se ha esforzado en todo este tiempo por conseguir que tengamos que hacer menos esfuerzo para entenderle. Ha dicho, por ejemplo: "El apoyo que m'habéis dado...", con un pequeño fallo de pronunciación, sin marcar bien las sílabas "...que me habéis dado". 

Desde luego, el tono general del discurso del Rey, solemne, como correspondía, era el adecuado: tranquilo, cuidando y marcando muy bien las pausas, dándole énfasis a algunas frases como, por ejemplo, cuando ha dicho: "Somos...una gran nación". Como suelo decir en mis cursos, en los que enseño a hablar en público, cuando quieras remarcar una idea arropa del ritmo adecuado a las palabras que la transportan: pausado y tranquilo cuando quieras darle solemnidad y énfasis, ligero y rápido cuando quieras restarle importancia a esa idea.

Por cierto, nos ha llamado también la atención la sortija que llevaba el Rey en el dedo meñique de su mano derecha. Llevaba la piedra hacia abajo, por lo que dos o tres veces ha hecho un pequeño ruido en la mesa cuando dejaba caer la mano con una cierta energía, como cuando ha dicho, en la última frase del discurso: "Guardo y guardaré a España en lo más hondo de mi corazón". Y ha sonado el golpecito que, en el fondo, le ha dado a la frase un poco más de contundencia. 

Por cierto, al Príncipe y su forma de comunicar ya lo analicé en este mismo blog en el pasado mes de octubre, con motivo de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Ya dije entonces que Don Felipe es un buen comunicador. Esperemos que lo confirme durante su reinado.


ARIAS CAÑETE (PP) NO MIRABA A LA CÁMARA Y ELENA VALENCIANO (PSOE) INTERRUMPÍA

Acaba de terminar el debate entre Miguel Arias Cañete y Elena Valenciano, cabezas de lista a las elecciones europeas por el Partido Popular y por el PSOE respectivamente, moderado por la periodista María Casado en TVE. Mientras lo seguía, he tomado algunas notas sobre las formas en que se ha desarrollado el debate.

Lo primero que me ha llamado la atención ha sido el posado previo que han hecho antes del debate para las fotos de la prensa gráfica. Valenciano sonreía a las cámaras mientras Cañete se mostraba serio y se cogía las manos, con los brazos estirados, por delante del cuerpo; la típica postura de quien no sabe qué hacer con las manos. Parece que los expertos en imagen del PP no le han enseñado que lo más elegante es dejar los brazos relajados a los lados del cuerpo. Que le enseñen a Cañete una histórica foto del Rey con los presidentes de la democracia, en La Zarzuela, en la que los seis (faltaba Adolfo Suárez) posaron ante los fotógrafos en esa postura.

Durante el debateCañete estaba muy serio. Quizá demasiado. Valenciano tenía bien aprendido que debía sonreír y a veces lo hacía, es cierto, con cierta falta de naturalidad. En el inicio del debate, en su primer mensaje, de nuevo Valenciano sonreía, mientras Cañete se mostraba serio. Valenciano ha expuesto su primer mensaje de memoria, mirando a la cámara, mientras Cañete leía sus papeles. ¡NO, señor Cañete! ¡No puede leer su primer mensaje a los votantes españoles! Tiene que sabérselo de memoria y decirlo con calma, con tranquilidad, con convicción, clavando sus ojos en el objetivo de la cámara para transmitirlo con toda la fuerza posible. Así, estará usted mirando a los ojos de los televidentes y comunicándoles firmeza y seguridad. Eso es el ABC del manual del buen comunicador. ¿No le han enseñado eso en su gabinete de telegenia? Parece mentira.

Los candidatos han empezado debatiendo sobre política económica y se han dedicado a lanzarse cifras contundentes a la cabeza. Parece que lo único que consiguen con eso es que los fieles a cada uno digan "eso, eso", quedando la mayoría en una marea de cifras que somos incapaces de repetir.

En esta fase, Cañete levantaba el papel con sus anotaciones, con lo que se veía que lo llevaba escrito a mano, además de poner en evidencia que estaba leyendo. Valenciano ha sido más discreta en eso.

Llamaba la atención que cada uno soltaba su andanada de argumentos, pero el otro parece que no escuchaba porque no entraba al trapo, sino que respondía con otra andanada. El oyente se quedaba sin saber qué tenía que decir cada uno a los argumentos del otro.

Valenciano ha sido más agresiva mientras Cañete ha sido más respetuoso. Valenciano ha interrumpido o ha hecho comentarios por lo bajo mientras hablaba Cañete en ocho o diez ocasiones. Cañete no lo ha hecho ni una sola vez, demostrando mayor educación y respeto. El candidato popular ha tenido que pedirle a la socialista respeto a su turno de palabra. No han sido interrupciones muy graves, por lo que la moderadora no ha tenido que intervenir, aunque ha recordado la importancia de respetar los turnos de palabra.

Cañete ha mostrado un gráfico sobre la evolución del paro, pero a medias, sin acabar de mostrarlo y sin explicarlo, por lo que no ha quedado claro el mensaje.

Cuando han empezado a debatir sobre política social, Cañete ha vuelto a levantar el papel con sus anotaciones, con lo que se veía lo que llevaba escrito a mano. Símplemente no queda elegante. Y, por supuesto, bajaba la mirada y leía. Símplemente, no transmite seguridad.

Valenciano llevaba un flequillo grande que se le caía sobre su ojo derecho, lo que le obligaba a dar cabotazos para apartar ese molesto flequillo. Eso se puede considerar un ruido en la comunicación, puesto que distrae la atención de los espectadores. Cañete, claro, no tenía ese problema porque tiene una media calva que le deja muy despejada la frente.

Cañete se ponía algo nervioso a veces, titubeando incluso y dudando al pronunciar algunas palabras por pura precipitación. Además, al hablar se le veían unas babas en la comisura izquierda de sus labios, típicas de algunos señores gruesos como él.

Al hablar de la política industrial, Valenciano seguía con sus pequeñas interrupciones mientras Cañete no se inmutaba, aguantando esas pequeñas impertinencias.

Valenciano había sacado el tema del aborto justo al final del capítulo de política social. Cuando han empezado el capítulo de los derechos y las libertades, Cañete ha recuperado el tema y ha respondido a la cuestión del aborto, recordando el principio del derecho a la vida, que está recogido por la Unión Europea.

Cañete llevaba varios folios con datos, grapados por una esquina. Otro fallo, porque al pasar las hojas tenía que voltearlas, lo que no quedaba elegante ni discreto. Lo mejor, y más elegante, es llevar los papeles sueltos y, al pasar las hojas, deslizarlas lateralmente encima de la mesa.

Valenciano niega una y otra vez mientras Cañete dice cosas sin inmutarse; pero, en cambio, al candidato popular se le aprecia un ligero temblor en los dedos de sus manos, lo que da sensación de tensión y nerviosismo

Después de atacarse de nuevo uno al otro con el tema del futuro de la Unión Europea y la política exterior, ha llegado el momento del mensaje final. Una vez más, Valenciano ha fijado su mirada en la cámara (es decir, en los ojos de los televidentes) para pedir "reconquistar la Europa de los derechos" y "una Europa con rostro humano". Cañete ha vuelto a bajar los ojos para leer y no mirar fijo a la cámara, mientras ofrecía "crear empleo y gestionar el progreso económico".

UN TEXTO ESCRITO ES COMO UNA PARTITURA. APRENDE A HABLAR EN PÚBLICO EN MAYO

El control y la educación de la voz es fundamental para un buen orador. Un buen ejercicio para hablar en público es leer un texto en voz alta, marcando muy bien las pausas, vocalizando, articulando los sonidos y respetando los signos de puntuación.

Un texto escrito es como una partitura. Debes interpretar con rigor los signos que el escritor-compositor ha escrito en el texto-partitura, para que suene como él ha previsto, grabar el sonido y escucharlo con espíritu crítico, fijarte en cómo suena y corregir defectos. 


Corrígelos, vuelve a grabar esa lectura en voz alta, modifica lo que tengas que modificar y sigue insistiendo hasta que tu voz suene de la mejor forma posible, impostada, con presencia, con personalidad, con modulación, con ritmo, con entonación y con expresividad. El orador que consigue esto y que lo controla de modo eficaz, tiene mucho terreno adelantado para comunicar con eficacia y ser aceptado por su audiencia.

Todo esto lo puedes aprender en uno de los cursos que impartiré este mes en Valencia sobre "Hablar en público y comunicar con eficacia". Uno empezará el viernes y el otro el lunes. Aún estás a tiempo. Aquí tienes la información: