EN SEPTIEMBRE, EN VALENCIA, TRES CURSOS DE "HABLAR EN PÚBLICO"

En septiembre, en Valencia, tienes tres oportunidades para inscribirte en uno de mis cursos de "Hablar en público y comunicar con eficacia": uno será por las tardes, otro será en fines de semana y un tercero (¡Novedad!) será ¡por las mañanas!

Creo que, si tienes un poco de interés, seguro que puedes inscribirte en uno de los tres cursos que impartiré en Valencia. Y, como siempre, recuerda que si no terminas el curso encantado, te devolveré el dinero de la matrícula.

Tienes toda la información en la Convocatoria:


"QUIEN AFIRMA QUE NO SABE HABLAR, EN REALIDAD NO SABE PENSAR" (SÉNECA)

La comunicación oral humana es un maravilloso proceso por el que cada ser humano es capaz de transformar las ideas que se generan en su cerebro en sonidos emitidos por su boca. Esos sonidos forman un código: las palabras que, juntas, adquieren la categoría de frases. Y esas frases son los maravillosos vehículos, los mensajes, que transportan las ideas del cerebro del que habla a los cerebros de los que escuchan. La voz es el canal. Las frases son la expresión física del mensaje.

Para que el proceso de la comunicación oral humana sea eficaz, el hablante debe cuidar una serie de valores y características que contribuirán a que lo que el receptor o receptores de su comunicación capten en sus cerebros sea exactamente lo mismo que el comunicador tenía en el suyo antes de empezar a hablar.

Este proceso es fundamental en la comunicación interpersonal; pero adquiere categoría de vital en el proceso en el que una persona se dirige a un grupo más o menos numeroso de personas que le escuchan, en la actividad que conocemos como "hablar en público", que es el eje central de mis cursos desde hace más de veinte años.

Y, claro, para poder hablar en público con solvencia y capacidad de elocuencia y persuasión, es indispensable que el individuo sea capaz de observar, valorar, comparar, analizar, ponderar, relacionar, abstraer, imaginar, juzgar...; es decir, lo que comúnmente llamamos "PENSAR".

Pensar, por tanto, es fundamental para un buen orador que quiera hablar en público con eficacia. 

Quien comienza a hablar en público sin haber antes pensado bien sus palabras, es muy posible que no consiga su objetivo de alcanzar la elocuencia y, por tanto, la persuasión de sus oyentes. Dirá muchas palabras, pero emitirá ideas vacías de contenido o, como mínimo, de difícil percepción por parte del público, que no conectará con el orador.

Por tanto, entre las cualidades que debe reunir un buen "discurso", una buena exposición oral, la primera de todas debe ser la de la reflexión. El orador debe pensar en el objetivo de sus palabras, en el mensaje que quiere transmitir y en la forma en que lo hará. De esta forma, vemos que el pensamiento debe estar en la base de todo planteamiento de un buen orador.
Curiosamente hay dos pensadores clásicos que venían a decir esto mismo, con palabras incluso parecidas.

El griego Pericles (siglo V a.C.), decía:

“El que sabe pensar, pero no sabe expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar”.

Y, cinco siglos desués, el pensador, político y orador hispano-romano Séneca, decía:

“Se engaña quien afirma que no sabe hablar; lo que afirma en realidad es que no sabe pensar”.

Por tanto, si un individuo tiene la cabeza ordenada y ha desarrollado adecuadamente su capacidad para pensar, conseguirá tener la capacidad de expresar esas ideas de forma adecuada mendiante las palabras precisas. 

Claro que, para poder poner en acción esa facultad, deberá aprender a tener seguridad de sí mismo, a estar relajado y concentrado, a poseer un buen dominio del idioma, para utilizar las palabras adecuadas y exactas, a controlar sus emociones, a saber transmitirlas mediante el buen uso de su comunicación no verbal... y tantos otros aspectos que un buen orador debe saber dominar para poder hablar en público con eficacia.

TODAS LAS PROFESIONES PRECISAN GENTE QUE COMUNIQUE BIEN AL HABLAR EN PÚBLICO

Esta semana terminé de impartir uno de mis cursos, que se prolongó durante los martes de mayo. Un grupo de profesionales (esta vez "todo tíos", no hubo ninguna chica) de diversas procedencias, disfrutaron con el curso y compartieron experiencias y ejercicios: directivos y ejecutivos de empresas, agente comercial, investigador, político... Todas las profesiones precisan gente capaz de trasladar sus ideas a los demás con claridad de ideas, control de sí mismos, seguridad y confianza en su capacidad de comunicar con eficacia al hablar en público.

En mi curso aprendieron cómo conseguirlo, a base de practicar los ejercicios que les marco. Como cualquier otra cosa en la vida, para conseguir dominar una habilidad no hay otro camino más que practicar, practicar y practicar, Y para hablar en público con soltura y seguridad, por supuesto, una vez aprendidas una serie de pautas y consejos, cada uno debe poner empeño en conseguir incorporar todas esa recomendaciones a su vida diaria, a su forma de comunicarse con los demás al hablar en público, rompiendo timideces e inseguridades y siendo capaces de mirar a la cara de quienes escuchan, manteniendo la mente despejada y libre de presiones para gestionar bien las ideas que quiere transmitir.

En este curso, como siempre, los asistentes aprendieron todo esto, lo practicaron y quedaron encantados con el curso. Y, como siempre, compartimos una foto como recuerdo de estos días de mayo. La pena es que dos de ellos no pudieron estar presentes al final del curso.

EN JUNIO, MÁS HORAS PARA HABLAR EN PÚBLICO

Después de más de 20 años impartiendo mis cursos de "Hablar en público y comunicar con eficacia", he tomado una decisión importante para mejorarlos: aumentar la duración del curso, atendiendo a una petición unánime de todos mis alumnos. Ahora, a partir de junio, serán de 30 horas, en vez de 20, con más ejercicios.

Al terminar cada curso le paso un cuestionario de valoración a cada uno de los asistentes para que valoren distintos aspectos, para que digan lo que más les ha gustado y para que hagan sugerencias.

Puedo asegurar que el noventa por ciento de mis alumnos me dicen siempre dos cosas: que lo que más les ha gustado han sido los ejercicios prácticos y que el curso debería durar más horas para hacer más ejercicios.

Les grabo en vídeo sus intervenciones ante el resto de alumnos y luego las vemos una por una y les hago un análisis detallado de todo lo que hacen mal, para que lo corrijan, y también de lo que hacen bien, para que lo potencien. Al principio les da mucha vergüenza, por el miedo que tienen a hablar en público, pero a todos termina gustándoles verse en la pantalla y comprobar cómo comunican al hablar en público.

Por todo lo anterior, cuando van cogiéndole el punto a todos mis consejos, tratando de incorporarlos a su forma de comunicar, el curso llega a su fin. Yo les digo que, a partir de ahí, tienen que practicar por su cuenta, privada y públicamente, aprovechando cada oportunidad, por ejemplo, para preguntar al final de una conferencia, aunque no les apetezca. Algo que suele costarle a la mayoría de los españoles, pero que es una pequeña pero interesante oportunidad para hablar en público durante treinta o cuarenta segundos, formulando una pregunta al conferenciante.

Empujado por esa demanda unánime de mis alumnos, he decidido aumentar las horas de los cursos que organizo cada mes en Valencia. A partir de ahora la duración será de 30 horas, en vez de las 20 actuales, con un grupo de un máximo de 12 alumnos. De esa forma, los asistentes a mis cursos podrán practicar a gusto y de forma suficiente todo lo aprendido.

El cambio empezará en junio, con los dos cursos que he organizado. La información detallada está en este documento:

EL GRAN EDUCADOR ¡¡INSPIRA!!



Los educadores necesitan aprender a comunicar con eficacia.
El miércoles terminé de impartir un curso a profesionales de la enseñanza pública en el CEFIRE de Alicante, el centro de formación del profesorado de la Generalitat Valenciana. Y el lunes empezaré otro similar en el CEFIRE de Valencia.
Todos los educadores que participaron estaban de acuerdo en la importancia que tiene que los profesionales de la enseñanza sean capaces de transmitir con la máxima eficacia sus enseñanzas. Y eso es lo que estuve enseñándoles a conseguir con su forma de hablar en público, no sólo en sus clases sino en todos sus actos de comunicación cuando dirigen unas palabras ante padres y madres o ante colegas.
Pero, sin duda, el acto de enseñar es el que requiere de una suprema calidad en la comunicación de las ideas

El educador no puede limitarse a vomitar un montón de ideas y datos a sus alumnos para que los retengan y luego los vomiten ellos en un examen escrito. ¡Eso no es enseñar! ¡Eso no es educar! Como dice un autor, y a mí me gusta repetir siempre a los enseñantes: 
"EL EDUCADOR MEDIOCRE HABLA, EL BUEN EDUCADOR EXPLICA, EL EDUCADOR SUPERIOR DEMUESTRA. EL GRAN EDUCADOR ¡¡INSPIRA!!"

AL HABLAR EN PÚBLICO DEBES INSPIRAR CON TUS PALABRAS

Estos días estoy impartiendo, de nuevo, uno de mis cursos sobre "Hablar en público y comunicar con eficacia" a profesionales de la enseñanza públlica: profesores y maestros de la provincia de Alicante. Se desarrolla en el CEFIRE de Alicante, el centro de formación del profesorado, de la Generalitat Valenciana.

Les insisto en la idea de que el maestro, el profesor, el educador, debe saber comunicar con eficacia a sus alumnos las enseñanzas que  les tiene que transmitir. Es imprescindible que lo haga así, si quiere hacer bien su trabajo; Y para ello, como le digo a todos mis alumnos, debe transmitir emociones con sus palabras. No puede limitarse a hablar, a verter en sus cabezas simples datos e información. No. Debe transmitirles la pasión por el saber, por el conocimiento, por la reflexión, por la profundización en el pensamiento. Debe saber transmitirles valores esenciales para su formación humana, para su formación intelectual, como el compañerismo, la solidaridad, el respeto, el amor por el diálogo, la valentía, la capacidad de esfuerzo, el sentido del humor, la alegría, la humildad, el rigor y el amor por el trabajo bien hecho, la sinceridad, la honestidad, la entereza, la fortaleza ante las adversidades, la tenacidad, el pensamiento creativo, la imaginación, el amor por los ideales nobles y los objetivos elevados... ¡la grandeza de espíritu!

Y todo eso, claro, el maestro, el profesor, el educador, debe saber transmitirlo con autoridad; es decir, con convicción personal, con el ejemplo, y no solo con palabras. Así, de esa forma, comunicará con eficacia al hablarles a sus alumnos. Seguro. Sus alumnos le escucharán y captarán la sinceridad y la profundidad de sus palabras, porque no serán solo sonidos huecos y vacíos, sino vida propia. Y el ejemplo, no cabe ninguna duda, arrastra.

Como dice el escritor estadounidense William Arthur Ward:

"El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador... ¡inspira!" 

EN MAYO, APRENDE A HABLAR EN PÚBLICO. APRENDE A SER LIBRE

El sabio griego Pericles (año 450 a. C.) dijo: "El que sabe pensar, pero no sabe expresar lo que piensa, está en el mismo nivel del que no sabe pensar·.

Deberíamos empezar por pensar si sabemos pensar, si sabemos reflexionar, que es la acepción del verbo a la que se refiere Pericles. Pero, claro, para pensar eso ya estamos pensando. Es decir, debemos saber reflexionar sobre un asunto, lo que significa concentrar nuestra mente en un tema, en una idea, en una realidad y, a partir de ahí, considerarla, contemplarla, analizar otras ideas de las que proviene, imaginar las consecuencias que se derivan de ella, compararlas, calibrar, reflexionar sobre nuestra adhesión o rechazo a esa idea, formarnos una opinión o tomar una decisión, etc., etc. Eso es pensar.

Quien no sabe pensar consideramos que es "un tarugo", una persona torpe, sin capacidad intelectual, incapaz de enfrentarse a una realidad y analizarla en sus distintos aspectos y desde distintos puntos de vista.

Por tanto, según Pericles, quien no sabe hablar en público está en esa misma situación de indigencia intelectual. Y, además, yo afirmo que, como dice un colega: "Quien no es capaz de hablar en público ¡no es libre!". Es evidente que es así, porque sus ideas se quedan encerradas en su mente como en una cárcel de la que no es capaz de hacerlas salir, formando palabras, creando frases que transmitan a los demás esas ideas.

Nadie discute que en España no se nos ha enseñado a hablar en público. Ni han enseñado los colegios ni ha enseñado la universidad. Y las distintas autoridades académicas de los niveles básico, medio y superior, deberían hacer examen de conciencia sobre si realmente enseñan a los estudiantes a pensar o más bien a superar una serie de pruebas con las que conseguir un título. En su mayoría, esos estudiantes no han desarrollado toda su capacidad para pensar, para reflexionar con calma y profundidad sobre cualquier realidad.

Nuestros estudiantes deberían desarrollar esa capacidad para pensar de verdad, para tener amor por el saber, para practicar la reflexión serena y, además, desarrollar también su capacidad para expresar sus ideas con palabras adecuadas, con seguridad en sí mismos, controlando los distintos resortes de lo que significa una comunicación eficaz al hablar en público.

De esa forma, con una capacidad de pensamiento bien desarrollada y una capacidad para expresar esos pensamientos mediante la palabra hablada, los profesionales que saldrían de las aulas al mundo laboral tendrían unos mayores niveles de competitividad, de los que tanto se dice que España debe conseguir elevar.

Llevo muchos años formando a miles de estudiantes y profesionales diversos y compruebo cada día que, cuando descubren que pueden mejorar su capacidad de comunicar con eficacia, se les abre un enorme panorama ante sus ojos y adquieren confianza en sí mismos lo que, sin duda, redunda en beneficio de su cualificación profesional. Mejoran sus aptitudes y mejoran sus actitudes. Quien es capaz de hablar en público sin importarle delante de quiénes ni de cuántos, es una persona libre porque puede expresar sus ideas con seguridad, con tranquilidad, con elocuencia y con capacidad de persuasión.

Por eso, para demostrar que no exagero, invito a quien quiera a que se inscriba en uno de mis cursos y comprobará que todo lo que digo es cierto. En Mayo  impartiré en Valencia dos nuevos cursos de hablar en público