VE AL BAÑO Y SIGUE ESTOS CONSEJOS ANTES DE HABLAR EN PÚBLICO

En muchas ocasiones, quien se dispone a hablar en público dando una charla, pronunciando una conferencia o presentando un proyecto o una propuesta, no tiene en cuenta algunos detalles importantes que pueden ayudarle a sentirse más seguro y a controlar mejor la situación.

Por ejemplo, es muy típico que lleguen al lugar sin haberlo visitado antes o sin la antelación suficiente. 

Lo ideal es hacer una visita previa para conocer el lugar físico en el que vamos a tener que hablar en público. Las características físicas del salón o recinto pueden influirnos psicológicamente y hacernos sentir incómodos durante los primeros minutos o incluso durante toda la intervención, porque "no es como esperábamos". Es demasiado grande para el número de asistentes. O bien es demasiado pequeño y estamos todos incómodos. O es un lugar poco acogedor y hasta inhóspito, frío, desangelado, árido... Nuestro estado de ánimo y, por tanto, nuestra actitud al hablar en público, pueden verse afectados negativamente, con lo que nuestra cabeza no regirá con la seguridad y soltura que requiere el caso, lo que puede llevarnos a un cierto fracaso al no habernos sentido del todo a gusto.

Por tanto, informémonos antes acerca de las características de la sala y, si es posible, visitemos el lugar antes del día de nuestra intervención. Si no es posible, lleguemos con tiempo suficiente para, al menos, echarle un vistazo al lugar concreto donde vamos a hablar en público. De esa forma, si no es lo que esperábamos, si no nos gusta, si nos provoca rechazo, tenemos tiempo de asimilarlo y de echar fuera de nuestro ánimo las reacciones negativas que nos pueda provocar. Aceptémoslo con nuestro mayor sentido profesional y no permitamos que esas emociones negativas nos dominen a la hora de dirigirnos a nuestra audiencia.

Además, deberemos procurar comprobar la megafonía de la sala, si vamos a utilizarla. Comprobaremos el micrófono para saber sus características: si vamos a utilizar uno de solapa, o va a ser de pie, o de sobremesa, si va a ser de cable o inalámbrico. Y también la sensibilidad de ese micrófono, junto con la potencia de la megafonía, para saber situarnos a la distancia adecuada de forma que nuestra voz llegue perfectamente a todos los presentes con la suficiente claridad y comodidad para los oídos de nuestro público. Si el acto cuenta con un técnico, él nos ayudará a controlar todo esto.

Además del sonido, deberemos también comprobar el funcionamiento de los elementos técnicos de apoyo que vayamos a utilizar: el ordenador, el programa de presentación, si lo utilizamos (Power Point, Prezi, etc.), los vídeos que queramos proyectar, la pizarra o rotafolios que necesitemos, los rotuladores de los colores que precisemos, etc., etc. No podemos dejarlo todo a la improvisación del "sobre la marcha". No. Dediquemos el tiempo suficiente para repasar y comprobar todo esto antes de empezar el acto.

Y, por supuesto, deberemos decidir si vamos a permanecer sentados durante nuestra intervención, o vamos a hablar en público de pie, tras un atril, o delante del público, sin obstáculos de por medio y con libertad de movimientos (que, por cierto, es la forma más recomendable, ya que es la que más nivel de comunicación nos conseguirá con nuestro público). 

La media hora antes de “salir a escena” antes de hablar en público, aíslate en la medida de los posible: apaga tu teléfono móvil; por supuesto, no te dediques a hablar por teléfono, a resolver gestiones ni a responder a correos ni mensajes, ya que te distraerá e incluso te perturbará. 

Además de hacer todo lo dicho, dedica esos minutos a repasar el contenido de tu intervención, a concentrarte en lo que vas a decir y en cómo lo vas a decir. 

Haz algún ejercicio de relajación, si es que estás algo tenso. Y, por supuesto, haz un ejercicio de concentración y de pensamiento positivo. ¡Prepárate para disfrutar hablando y para hacer disfrutar a tu público escuchándote!


Y, aunque te parezca una tontería y tal vez te rías al leer esto, antes de hablar en público ¡ve al baño y haz tus necesidades! para no tener problemas y que nada te moleste durante tu intervención; recompón tu aspecto físico: ropa, pelo, corbata, repasa tu maquillaje, si lo llevas, y coloca bien también tu ropa interior para que no te moleste ni, por tanto, te distraiga mientras hablas (conozco casos); y, en el caso de los hombres, comprueba que llevas la bragueta abrochada (es algo que a muchos les tortura y les ha hecho pasar malos ratos). 

Limpia el posible sudor en la cara, que causa mala imagen, e incluso límpiate bien los dientes y la boca para que esté libre de elementos molestos a la hora de hablar. Y, por último, lleva un pañuelo siempre a mano, no vayas a tener un grave apuro delante del público mientras estás hablando. Un inoportuno estornudo en medio de tu intervención puede ser terrible si no estás preparado con un imprescindible pañuelo.

Si sigues estos consejos te ayudarás a que tu intervención al hablar en público sea más correcta y se vea libre de contratiempos que, con demasiada frecuencia, le suceden a no pocos oradores carentes de una elemental profesionalidad que les permita controlar todos los detalles de sus actuaciones públicas.

HAZ UN PEQUEÑO EXPERIMENTO. ATRÉVETE. SACA EL TEMA EN UNA REUNIÓN

Te propongo un pequeño experimento. Atrévete. Cuando estés con un grupo de amigos, familiares o compañeros de trabajo, en amigable tertulia, saca un tema de conversación muy concreto: habla del miedo a hablar en público, de lo mal que lo pasa la mayoría de la gente (tal vez incluso tú) cuando tiene que pronunciar un breve discurso, dar una charla, hacer una presentación o explicar un proyecto o una propuesta en una reunión. Pregúntales por su experiencia personal.

Apuesto lo que quieras a que la gran mayoría de los presentes reconocerán que, en esas circunstancias, lo pasarían fatal, por lo que, si pueden, lo evitarán. "¡Uy, sí, ya lo creo! Yo lo pasé fatal una vez cuando tuve que decir unas palabras en una reunión en mi empresa", dirá uno. "Calla, calla. A mí no me hables de hablar en público. Sólo de pensarlo me pongo fatal", dirá otra. Y así, ve preguntando la experiencia y las sensaciones que cada cual ha tenido cuando ha tenido que pasar por unas circunstancias semejantes. Verás cómo casi todos tienen una actitud negativa frente al hecho de hablar en público.

Es una pena comprobar cómo profesionales hechos y derechos, estudiantes universitarios, empresarios, ejecutivos, dirigentes..., no saben cómo afrontar esas situaciones con solvencia ¡porque nadie les ha enseñado!

Por eso, si quieres hacerles un favor, diles que el problema tiene remedio, que pueden superar esos temores y bloqueos, que incluso pueden llegar a sentirse seguros hablando en público en cualquier circunstancia y hasta que pueden hacerlo con brillantez. ¡Se sentirán fenomenal! ¡Se sentirán libres y dueños de sí mismos, no esclavos de sus pensamientos negativos!

Y les dices que la solución a su problema está en los cursos que Paco Grau imparte desde hace más de veinte años. Les pones en contacto conmigo y... ¡voilà! Conseguirán superarse y lograrán ser capaces de comunicar con eficacia al hablar en público. Se lo aseguro. Que prueben y verán.

CURSOS "HABLAR EN PÚBLICO Y COMUNICAR CON EFICACIA" EN MARZO

Desde luego, si no superas tu miedo a hablar en público y no adquieres las habilidades para comunicar con eficacia, es porque no quieres. Cada mes te doy dos nuevas oportunidades para asistir a uno de mis cursos de oratoria en Valencia donde puedes lograrlo; donde te aseguro que lo lograrás, si pones de tu parte el esfuerzo adecuado. Por mi parte, te daré las herramientas necesarias.

El curso tiene el éxito garantizado por los más de 7.000 profesionales de todo tipo que he formado en estos 20 años. Como digo: "Si al final el curso no te ha encantado, te devolveré el dinero de la matrícula". Por tanto, no pierdes nada. Pero te aseguro que al final del curso, como hacen absolutamente todos los que asisten a alguno de mis cursos, me darás las gracias, me dirás que te ha encantado, que las veinte horas que hemos estado juntos se te han hecho cortas y que el curso debería durar más tiempo. Siempre ocurre lo mismo. Si vienes, lo comprobarás  y verás que no exagero lo más mínimo.

Aquí tienes toda la información de los cursos de marzo en Valencia:


PADRES Y MADRES: EL AJEDREZ ESTÁ BIEN, PERO EXIGID QUE A VUESTROS HIJOS LES ENSEÑEN A HABLAR EN PÚBLICO

Me parece fenomenal que las autoridades políticas decidan que el ajedrez es una enseñanza esencial para nuestros escolares. Bienvenido sea todo lo que signifique mejorar la educación de nuestros niños y su capacidad intelectual.

Hace ya años que se convencieron también, por fin, de que el dominio del idioma inglés no era "algo sofisticado" y, por tanto, más o menos prescindible y sólo reservado para élites escolares. Al fin, la enseñanza y aprendizaje del inglés se tomó en serio en el mundo educativo y, en la actualidad, cualquier alumno que termina el Bachillerato, si se ha tomado un poco en serio la asignatura, claro, tiene unas habilidades básicas suficientes para poder perfeccionar ese aprendizaje en su vida universitaria o profesional, lo que le resultará muy útil, y a veces imprescindible, para acceder a un trabajo.

Pero espero con verdadera ilusión el día en que nuestras autoridades políticas educativas se convenzan de lo absolutamente esencial que es para cualquier estudiante, empresario o profesional, saber comunicar con eficacia al hablar en público. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de que los españoles llevamos un retraso evidente con respecto a otros muchos países en los que sí enseñan a sus escolares y a sus universitarios a ser capaces de exponer sus ideas con tranquilidad, con orden, con seguridad, con creatividad, con originalidad, con asertividad y con eficacia?

Resulta patético observar a tantísimos profesionales, brillantes en lo suyo e incluso con cargos importantes, pronunciar una conferencia, una charla o hacer una presentación de forma torpe, gris, repleta de tics, muletillas y lugares comunes; en definitiva, aburriendo a la audiencia y no siendo capaces de captar su atención y su interés por el contenido de lo que están diciendo.

Claro que la mayoría de quienes tienen que decidir esto, tanto autoridades políticas como académicas, están en este numerosísimo grupo de españoles que acabo de describir. Ellos mismos no tienen esas habilidades y, lo que es peor, no tienen la conciencia de lo esenciales que son para afrontar con solvencia un futuro profesional. Como dice un colega: "Si usted no sabe hablar en público, ¡no es libre!". Pero ahí sigue la mayoría de los españoles; esclavos de su torpeza, por culpa de una educación deficiente.


Y el caso es que, en el ámbito privado, cuando saco el tema en una conversación, aún  no he encontrado a nadie que no esté de acuerdo con  estas ideas. Pero, a la hora de la verdad, no toman las decisiones que deberían tomar, tanto políticos como directores de colegios y miembros de  Asociaciones de Padres y Madres. ¡Padres y madres: deberíais exigir que a vuestros hijos les enseñen a hablar en público! Les haréis un tremendo favor y lo agradecerán el resto de su vida estudiantil y profesional.

APRENDE A COMUNICAR CON EFICACIA AL HABLAR EN PÚBLICO

Los profesionales españoles debemos tomar conciencia de que debemos aprender a comunicar con eficacia al hablar en público. Es demasiado frecuente que muchos tengan incluso miedo de afrontar esa situación
En Febrero impartiré en Valencia, como cada mes, dos cursos de "Hablar en público y comunicar con eficacia". Es una ocasión estupenda para sacudirse de encima complejos, miedos y tensiones y aprender a disfrutar con la oratoria.

Uno de los cursos será por las tardes, entre semana. El otro curso será en dos fines de semana. Puedes elegir el que mejor te venga, por calendario y por horario. Aquí tienes toda la información de detalle:

PEDRO SÁNCHEZ, LOS NUEVOS AIRES DE "LA IZQUIERDITA" ESPAÑOLA

El Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, pronunció ayer una conferencia en el Club de Encuentro Manuel Broseta, en Valencia, en la que se refirió, sobre todo a cuestiones económicas. La expectación fue enorme. Unas seiscientas personas abarrotaron los salones del Hotel SH Valencia Palace. Numerosos medios de comunicación se congregaron para recoger declaraciones previas del líder socialista y para seguir su discurso.


Como siempre, mi deformación profesional de profesor de oratoria, además de periodista, me lleva a fijarme, sobre todo, en la forma en que los personajes públicos exponen sus ideas al hablar en público.


De entrada, y de pasada, diré que la sensación general que me quedó al escuchar a Pedro Sánchez, tanto en la conferencia como en la tertulia posterior a la cena, fue la de que no escuché a un auténtico "hombre de estado". Llevo treinta años en el Club de Encuentro escuchando a numerosos personajes del mundo político y económico nacional y, la verdad, muy pocos de ellos han dejado en el ambiente el perfume, el aroma de un hombre, o una mujer, con mentalidad de estado. Y, desde luego, Pedro Sánchez no fue uno de ellos.

Además de que las cosas que dijo parecían "de manual", de típico argumentario aprendido a toda prisa, la forma en que las dijo todavía reforzaba más esa sensación.

La imagen física de Pedro Sánchez, sí, es impecable. Eso hay que reconocerlo. Pero un chico alto, guapetón y con buena planta no creo que sea suficiente para liderar a un histórico partido como el Partido Socialista Obrero Español. Algunos veteranos militantes socialistas me reconocían anoche que se trata de los nuevos aires de "la izquierdita española". 

Pedro Sánchez se esforzó por recordarnos siete u ocho veces a lo largo de la noche que se ha dado un baño de progresismo internacional visitando los Estados Unidos y reuniéndose con mentes preclaras de la administración Obama. Criticó, por supuesto, al gobierno de Mariano Rajoy y su política, descalificó el populismo de Pablo Iglesias (el de Podemos, claro, no a su histórico Pablo Iglesias, sólo faltaría) y desgranó una serie de medidas económicas que cree que hay que tomar en España y que él promete que adoptará cuando, a partir de finales de año, según él, el PSOE gobierne en España.

Pero, como suele ocurrir, el contenido de un discurso no llega a la audiencia si no se cuidan las formas en que se le hace llegar. Y todo no es ser un chico guapo y, no lo dudo, inteligente, además de buena persona. 

El secretario general del PSOE daba la sensación de que venía a Valencia con prisas, además de cansado. De hecho, se volvió a Madrid por carretera al filo de la medianoche, cuando terminó la tertulia de la cena con los socios e invitados del Club de Encuentro, nada menos que ciento sesenta comensales. Uno de los records del Club. Todos querían ver de cerca al nuevo líder. Y lo de "nuevo" lo digo en sentido literal. O sea, joven, inexperto, muy dinámico, demasiado, pero falto de peso específico, de calma, de poso, de sosiego, de reflexión serena, de análisis realmente profundo. 

Pedro Sánchez no consiguió dejar en la audiencia una sensación real de: "¡Uau! Aquí hay un auténtico hombre de estado que nos ha expuesto ideas profundas y reflexionadas, más allá del manual". No. Pedro Sánchez, en mi opinión, no consiguió eso. Fue amable, por supuesto, con todo el que se le quiso acercar a saludarle e incluso hacerse una foto con él. Eso, desde luego, es de manual y mal lo tiene un líder que no sea capaz de manejar bien esas situaciones de atracción popular por el personaje famoso.

Una de las cosas negativas que me llamó la atención de Pedro Sánchez en su forma de comunicar al hablar en público y que, en mi opinión, debería corregir, fue que corría demasiado. Alguien puede pensar que eso da sensación de dinamismo, agilidad de ideas y actitud ejecutiva; pero, no. Los silencios, las pausas, el ritmo tranquilo y sosegado, son fundamentales para una situación como la de una conferencia en un sitio como el Club de Encuentro Manuel Broseta de Valencia, a última hora de la tarde, con las fuerzas vivas del empresariado,la cultura, los profesionales independientes y los medios de comunicación valencianos ante él; ante la máxima expresión de la sociedad civil valenciana, además de, por supuesto, un montón de cargos, militantes y simpatizantes socialistas. 

Un buen orador, y Pedro Sánchez no me lo pareció del todo, lo digo claramente, debe saber desgranar las palabras y las ideas con gusto, paladeando cada frase, dejando caer con peso cada idea y no como si fueran globos de helio que uno va soltando con prisas al ambiente, leyendo demasiado el texto de la conferencia y notándose que "lo lee", no que "lo dice". Y esto último se consigue teniendo bien fijadas en la mente las ideas que uno quiere transmitir y expresándolas con calma, mientras se mira sin prisas al público que escucha, a las personas que el orador tiene delante, bastante más que a los papeles que el conferenciante tiene delante. Pedro Sánchez no lo hizo así. Una pena.

IDEAS "PRET A PORTER" "READY TO WEAR" 

Un buen orador, y más un líder político, en un ambiente como ese, ante seiscientas personas con grandes expectativas por escucharle, debe ser capaz de llevar las mentes de quienes le escuchan por caminos sosegados, de reflexión profunda, mostrándoles paisajes no vistos hasta ahora; es decir, desgranando sus ideas de forma que transmitan la sensación de ser productos de artesanía intelectual y política, no "pret a porter" "ready to wear" (y escribo a propósito el galicismo y el anglicismo).

Pedro Sánchez cuida el marketing político, pero debe poder ofrecer algo más para poder aspirar a conquistar las mentes y los corazones de la mayoría de los españoles. Suena demasiado a eso: a producto de marketing político, a líder hecho a toda prisa, en un curso acelerado de fabricación de líderes. 

Por cierto, y como cosa menor, pero importante para un buen orador: le recomiendo a sus asesores que le insistan en que deje de utilizar esos típicos lugares comunes con expresiones como "Me gustaría agradecer...", "Mencionar en primer lugar..." y "Grecia no debe de salir del euro", "El gobierno no debe de ser arrogante" o "España no debe de seguir en esa situación". 

En mis cursos, a mis alumnos les insisto en que "si le gustaría agradecer, que agradezca"; o sea, que la expresión correcta, sencilla y más directa debe ser: "Agradezco a..." (con un presente de indicativo y no con un verbo en condicional). Por otro lado, una frase no puede empezar con un verbo en infinitivo ""Mencionar...", "Agradecer...", "Destacar...". Es radicalmente incorrecto, además de feo, aunque lo diga todo el mundo. De nuevo un presente de indicativo es lo adecuado: "Menciono...", "Agradezco...", o bien, simplemente "Gracias a...", y "Destaco...". 

Por otro lado, que le recuerden a Pedro Sánchez, como debe recordar todo español que quiera expresarse con corrección y perfección, que el verbo "deber" seguido de la preposición "de" significa probabilidad, no obligación. Por tanto, "Grecia no debe de salir del euro" significa que probablemente no salga, cuando en realidad el señor Sánchez quiso decir que Gracia tiene que permanecer en el euro. Del mismo modo, al decir que "el gobierno no debe de ser arrogante", en realidad dijo que "probablemente el gobierno no sea arrogante", justo lo contrario de lo que se supone que quería decir: que el gobierno tiene que abandonar esa actitud de arrogancia.

Eso sí, en la tertulia de la cena Pedro Sánchez tuvo un detalle interesante y positivo, bien aprendido. Al responder a quien le preguntaba, procuraba dejar caer el nombre de esa persona. A todos nos gusta que digan nuestro nombre, y más si es un personaje público en un acto delante de mucha gente. Es un detalle de amabilidad y de buen gusto que tuvo el secretario general del PSOE; pero no basta con mostrarse amable, educado y buena persona, señor Sánchez. A partir de ahí, hay que saber construir una imagen sólida en la línea de lo dicho más arriba. ¡Suerte en el intento!









  

SIN ESFUERZO ES IMPOSIBLE ALCANZAR TUS METAS


¿Has visto alguna vez una botellita de plástico flotando en una corriente de agua, en un río? La corriente la lleva por donde quiere. 

No dejes que tu vida vaya por donde te lleven los acontecimientos y las circunstancias sobre los que no tienes ningún control. Decide tú a dónde quieres ir, cómo quieres ser, márcate un objetivo ambicioso, grande, elevado. Ten esa referencia como la cima de la montaña a la que quieres subir. Reflexiona y estudia bien qué necesitas para alcanzarla, para subir a esa cima. Y, a partir de ahí, pon los medios necesarios, materiales y personales, mentales, para hacer realidad ese camino; es decir, ¡esfuérzate! Sin esfuerzo es imposible alcanzar ninguna meta que valga la pena.


Lo mismo que cualquier otra habilidad que quieras adquirir, hablar en público con eficacia requiere entrenamiento y esfuerzo, por supuesto. Imagínate ser un excelente orador, capaz de desarrollar y expresar tus ideas con brillantez. ¿Te gustaría? Pues el camino es evidente. Tienes que venir a mi curso, te enseñaré la forma de conseguir hablar en público sin miedo y comunicar con la máxima eficacia. Pero, a partir de ahí, tendrás que hacer tú el esfuerzo de practicar y practicar. Te aseguro que lo conseguirás si de verdad te empeñas.