EN SEPTIEMBRE, NUEVA CONVOCATORIA DE CURSOS PARA APRENDER A HABLAR EN PÚBLICO CON EFICACIA


Septiembre está a la vuelta de la esquina. Por eso, antes de irte de vacaciones de agosto, reserva plaza en uno de los tres cursos que impartiré en Valencia en septiembre y en el que podrás aprender, por fin, a ser capaz de comunicar con eficacia cuando hables en público.

Tienes tres opciones; mañanas, tardes y fines de semana, para asistir a uno de mis cursos de “Hablar en público y comunicar con eficacia” y aprender de una vez a superar tus miedos y bloqueos ante el público y conseguir hablar ante esas personas con tranquilidad, seguridad, sencillez, elocuencia y capacidad de persuasión.

Opción A (Mañanas): Martes 6, Jueves 8, Martes 13, Jueves 15, Martes 20 y Jueves 22 de septiembre; de 9 a 14 h.

Opción B (Tardes): Lunes 5, Miércoles 7, Lunes 12, Miércoles 14, Miércoles 28 y Jueves 29 de septiembre; de 16 a 21 h.

Opción C (Fines de semana): Viernes 23, Sábado 24, Viernes 30 de septiembre y Sábado 1 de octubre. Viernes de 16 a 21 h y Sábados de 9 a 14 y de 15.30 a 20.30 (comiendo juntos).

Estoy seguro de que lo necesitas. Piénsalo y decídete. ¡Te va a encantar! Ya lo verás. Y, si todavía no te vas de vacaciones y vas a estar en Valencia en julio, esta es una gran oportunidad para mejorar tu comunicación.

Más de 8.000 profesionales avalan la calidad de estos cursos. Y, si vienes, tú serás uno de ellos.

En el documento adjunto tienes toda la información. Léelo con atención y elige el curso que mejor te encaje, son tres opciones distintas pero el curso es exactamente igual y con la misma duración: 30 horas.






Más información: pacograu@cursoshablarenpublico.com - 649 98 92 96.


DEBEMOS SER CONSCIENTES DE NUESTRAS PALABRAS Y DE NUESTRA PROPIA IMAGEN

Un principio básico de la comunicación dice que lo importante no es lo que decimos sino lo que los demás entienden que hemos dicho. En esa línea se inscriben todos los malentendidos que se producen a diario en nuestro entorno: en nuestras relaciones profesionales, al comunicarnos con nuestros amigos o en nuestras relaciones familiares y de pareja. Del mismo modo, esos fallos en la transmisión de los mensajes pueden producirse cuando hablamos en público por una mala elección de las palabras o porque el orador, mediante su imagen personal y sus gestos, no transmite una imagen personal ajustada y adecuada a lo que está queriendo comunicar. Esto, según los psicólogos, produce falta de credibilidad.

En numerosas ocasiones estábamos convencidos de haber transmitido bien una idea que teníamos en nuestra cabeza; pero comprobamos que nuestro interlocutor la interpretó de forma distinta. Es verdad que tal vez el receptor de la comunicación no nos entendió bien porque no atendió perfectamente a lo que le decíamos; pero también es cierto que no son pocas las veces que nos damos cuenta de que la idea no estuvo expresada con precisión por nuestra parte o lo hicimos con palabras ambiguas, que podían expresar indistintamente la idea que pretendíamos comunicar u otra distinta que ni habíamos sospechado. 




Un amigo mío, con mucho sentido del humor y bastante socarrón, cuando alguien por la calle le decía: “¿Tiene usted hora?”, respondía: “Sí” y continuaba andando, dejando a su interlocutor con cara de asombro y sin saber la hora. Era especialmente quisquilloso y aseguraba que lo correcto era decir: “Dígame la hora, por favor”. Y cuando le preguntaba alguien: “¿Qué años tiene tu hijo?”, respondía muy serio: “2002, 2003, 2004, 2005…”; porque decía, con razón, que lo correcto era preguntar: “¿Cuántos años tiene tu hijo”, y no “qué años”.

Estos pequeños ejemplos de humor irónico nos ayudan a darnos cuenta de que en realidad todos nos hemos acostumbrado a interpretar lo que la otra persona quiere decirnos aunque lo exprese de forma incorrecta. Pero con esa actitud fomentamos la pereza mental de quien habla que, de esa forma, no se esfuerza en ser preciso a la hora de hablar para procurar hacerlo con corrección. 

El buen orador, sin embargo, deberá tener todo esto en cuenta a la hora de hablar en público y procurará ser preciso en sus expresiones y en la forma en que transmite sus ideas, de forma que no deje lugar al equívoco o a la mala interpretación por parte de quienes le escuchan. Eso requiere una buena preparación, una exacta elección de las palabras, una reflexión serena y una capacidad de autocrítica para estar seguros de que lo que decimos es, exactamente, lo que queremos decir y tener la tranquilidad de que no dejamos puertas abiertas a equivocadas interpretaciones. 

NADIE RECONOCE SU VOZ GRABADA

Pero, además de estructurar con precisión nuestro mensaje, deberemos cuidar especialmente nuestra imagen personal y nuestra “puesta en escena”. Y la verdad es que en mis cursos me doy cuenta una y otra vez de que la mayoría de las personas no son conscientes de qué imagen transmiten ante los demás cuando hablan en público.




Generalmente, todos creemos que tenemos una determinada voz; pero todos nos hemos sorprendido la primera vez que hemos escuchado nuestra voz grabada y reproducida por algún sistema de grabación. ¿Cuál es, en realidad, nuestra voz: la que cada cual oye de sí mismo o la que los demás oyen cuando hablamos? 

Debemos tener en cuenta que cada uno, cuando habla, se oye a sí mismo a través del aire y a través de los huesos y los tejidos de su cabeza; pero su voz auténtica es la que sale de su boca, se transmite por el aire y llega a los oídos de los que le escuchan, o al micrófono del aparato de grabación de sonido. Por eso nos sorprende escuchar nuestra propia voz grabada, porque no coincide con la que llevamos toda la vida escuchando desde nuestro interior. Pero la voz importante es la que los demás oyen, porque es con esa con la que transmitimos nuestros mensajes.

Por tanto, es básico que conozcamos el timbre de nuestra voz, que tomemos conciencia de cómo es, para cuidarla si nos gusta o para tratar de mejorarla si creemos que es necesario.

Pues exactamente lo mismo ocurre con nuestra imagen. Generalmente tenemos una idea equivocada de nuestro aspecto físico, y eso que es frecuente que nos veamos en fotografías; pero tendemos a idealizar nuestro aspecto y cuando una fotografía espontánea o una grabación de vídeo nos muestran la realidad de nuestra propia imagen, nos solemos llevar una sorpresa, a veces para bien y a veces para mal, según sea nuestra autoestima. 

Una mezcla de todo esto es lo que nos ocurre si nos grabamos con una cámara de vídeo cuando estamos hablando en público. Ese es el mejor medio para que tomemos conciencia de qué imagen damos ante los demás, cómo suena nuestra voz, cómo es nuestra actitud y cómo son nuestros gestos y movimientos, que tanta información envían a quienes nos ven y nos escuchan. 

CURSO EN MADRID DE HABLAR EN PÚBLICO CON EFICACIA


El próximo viernes 15 de julio impartiré un CURSO DE HABLAR EN PÚBLICO CON EFICACIA en Madrid.

El curso se realizará en dos fines de semana: viernes 15 y sábado 16 de julio; y viernes 22 y sábado 23 de julio en MSL Formación; C/ Marqués de Ahumada, 7.

El horario será el siguiente: viernes de 16 a 21 h y sábados de 9 a 14 h y de 15:30 a 20:30 h, en total 30 h de duración en las que APRENDER A HABLAR EN PÚBLICO y a COMUNICAR CON EFICACIA.

El aforo del curso será de un máximo de 15 alumnos, y las inscripciones se realizarán por riguroso orden de inscripción y pago de matrícula.

Saber hablar en público no es tan difícil. Sólo requiere decisión personal y disposición para esforzarse en aprender y practicar.

Aquí tienes toda la información, ¡ABIERTO PLAZO DE MATRÍCULA, PLAZAS LIMITADAS!




Más información: pacograu@cursoshablarenpublico.com - 649 98 92 96.


UNA JOYA SE REGALA EN UN BUEN ESTUCHE


Estos días finales de junio he impartido un curso en Madrid, a miembros de la plataforma cívica “Hazte Oír”, que hace campañas de apoyo a la defensa de la vida y de las libertades y derechos ciudadanos que consideran fundamentales y que con frecuencia son violentados por determinados poderes públicos y grupos de presión.





En el curso participaron miembros activos de Hazte Oír, tanto de Madrid como de diversos lugares de España, entre ellos su presidente, Ignacio Arsuaga. Durante los dos días que duró el curso, como hago siempre, les enseñé a ser capaces de hablar delante de un grupo de personas más o menos numeroso, o ante los medios de comunicación, con la mayor tranquilidad, naturalidad, sencillez y convicción posible. Ese debe ser el objetivo de cualquiera que quiera comunicar sus ideas con eficacia, con el objetivo de transmitir las excelencias de un producto o servicio de una empresa o, como en este caso, las ideas en las que uno cree firmemente, sean del tipo que sean: políticas, cívicas, religiosas, deportivas, económicas… Es fundamental estar convencido de que tu mensaje es “tu joya” para, a partir de ahí, ser capaz de envolverla en un estuche y un envoltorio atractivos con el fin de realzar su valor. Como suelo decir: “Una joya valiosa no se regala envuelta en un simple papel de periódico”.

Si necesitas cualquier tipo de información referente a la formación que imparto sobre "hablar en público y comunicar con eficacia", puedes contactar conmigo:

pacograu@cursoshablarenpublico.com - 649 98 92 96.





RAJOY BOTÓ DESPUÉS DEL VOTO

En la noche electoral española del domingo 26 de junio, tras conocerse los resultados, el primero en comparecer ante los medios, con 71 escaños bajo el brazo, fue Pablo Iglesias, con la ejecutiva de Unidos Podemos detrás de él. Todo eran gestos serios y caras largas. Había que ver la de Errejón, con la mandíbula apretada y el ceño fruncido. Nadie esbozaba ni una ligera sonrisa. No era para menos. Las encuestas les auguraban resultados espectaculares, por encima del PSOE, pero su gozo se quedó en un pozo, colgado de la ¡corbata!, eso sí: desaliñada, que lucía el líder, acompañado de Garzón (IU).
Pedro Sánchez salió como si hubiera ganado las elecciones: contento, sonriente y aparentemente feliz por haber evitado el famoso y dichoso "sorpaso" (puñetera palabra): Unidos Podemos había quedado detrás. del PSOE y ¡todos estaban felices! a pesar de tener los peores resultados de su historia, 50 escaños por detrás del PP. Pero se notaba el gesto forzado y, en el fondo, tenso. 
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, salió también sonriente aunque había perdido ocho escaños en beneficio del PP; pero, claro, la culpa no había sido suya sino del sistema electoral. Curiosamente coincidió con Iglesias en una expresión: "El centro ha venido para quedarse". La coincidencia, claro, era en lo de "para quedarse", no en lo de "el centro". Sería ya el colmo de la desfachatez que Iglesias quisiera convencernos de que es "el centro" después de declararse "socialdemócrata".





Y, por último, pasada la medianoche y escrutado casi el cien por cien de los votos, apareció Rajoy ente los suyos en Génova y ante las televisiones. Ya dijo que era el discurso más difícil de su vida, no entendí bien porqué; pero, desde luego, fue de los peores que le he visto y oído, cuando era para haberlo bordado, llevado por las alas del triunfo. Fue un discurso sin fluidez, interrumpido por el jaleo de sus seguidores a los que no era capaz de pedir silencio para articular tres frases seguidas. Lamentable pero, eso sí, ganador y saltarín: "Que bote Rajoy", que botó después de que una gran mayoría le votó. 








EN JULIO, CURSOS INTENSIVOS DE VERANO PARA APRENDER A HABLAR EN PÚBLICO


Tienes tres opciones; mañanas, tardes y fines de semana, para asistir a uno de mis cursos de “Hablar en público y comunicar con eficacia” y aprender de una vez a superar tus miedos y bloqueos ante el público y conseguir hablar ante esas personas con tranquilidad, seguridad, sencillez, elocuencia y capacidad de persuasión.

Opción A (Mañanas): Martes 5, Jueves 7, Martes 12, Jueves 14, Martes 19 y Jueves 21 de julio; de 9 a 14 h.

Opción B (Tardes): Lunes 4, Miércoles 6, Lunes 11, Miércoles 13, Lunes 18 y Miércoles 20 de julio; de 16 a 21 h.

Opción C (Fines de semana): Viernes 1, Sábado 2, Viernes 8 y Sábado 9 de julio. Viernes de 16 a 21h y Sábados de 9 a 14 y de 15.30 a 20.30 (comiendo juntos).


Estoy seguro de que lo necesitas. Piénsalo y decídete. ¡Te va a encantar! Ya lo verás. Y, si todavía no te vas de vacaciones y vas a estar en Valencia en julio, esta es una gran oportunidad para mejorar tu comunicación.


Más de 8.000 profesionales avalan la calidad de estos cursos. Y, si vienes, tú serás uno de ellos.

En el documento adjunto tienes toda la información. Léelo con atención y elige el curso que mejor te encaje, son tres opciones distintas pero el curso es exactamente igual y con la misma duración: 30 horas.




Más información: pacograu@cursoshablarenpublico.com - 649 98 92 96.


LA COMUNICACIÓN NO VERBAL EN EL DEBATE ELECTORAL A CUATRO


El debate electoral que se celebró la noche de lunes 13 de junio no ofreció grandes novedades en cuanto a lo que era previsible que dijeran unos y otros, pero tuvo matices interesantes en cuanto a la comunicación no verbal, que es parte importante de lo que enseño en mis cursos de “Hablar en público y comunicar con eficacia” y que son el motivo de este artículo.


En la comunicación verbal, en la que no voy a entrar, Pablo Iglesias (Unidos Podemos) insistió en llamar a Pedro Sánchez (PSOE) para formar una coalición de izquierdas; Albert Rivera (Ciudadanos) trató de desmarcarse de Mariano Rajoy para que no le llamen “satélite del PP” y atacó a Iglesias mostrándole sus contradicciones; Pedro Sánchez (PSOE) repitió que él había intentado formar gobierno y que Podemos y el PP lo habían impedido; y Mariano Rajoy (PP) recibió andanadas de todos, pero esgrimió una y otra vez la contundencia de los datos y los hechos, reconociendo que todavía hay mucho que mejorar pero que su gobierno ha hecho muchas cosas positivas, a la vez que trató de levantar la autoestima de los españoles resaltando las muchas cosas buenas que tiene España, que deberían ser motivo de orgullo para todos.

En cuanto a la comunicación no verbal, que es la que más me interesa aquí, lo primero que me llamó la atención fue el retraso de Pedro Sánchez en acudir al plató, donde le esperaban el resto de candidatos y todos los reporteros gráficos para hacer la foto oficial de los cuatro candidatos. Debido a esta falta de puntualidad, el comienzo del debate se retrasó varios minutos respecto del guión previsto.  Fue un detalle de falta de cortesía por parte del señor Sánchez y, si me apuran, de falta de profesionalidad. Un principio sagrado para un orador es la puntualidad.


LA FOTO Y LA INDUMENTARIA


En la foto de grupo, me llamó la atención que Mariano Rajoy posara con las manos detrás. ¡Fallo garrafal! Parece mentira que tenga asesores, o parece mentira que no haga caso a sus asesores, que seguro que se lo han dicho. Un principio básico de la comunicación no verbal (corporal) es que las manos deben mostrarse siempre; por tanto, no hay que ocultarlas. La posición natural de las manos al posar para una foto es con los codos doblados, tocándose ambas manos delante del tronco, o dejadas caer a los lados del cuerpo con naturalidad, que es como posaron los otros tres candidatos.





En cuanto a la indumentaria, Rajoy y Sánchez vestían de traje y corbata, más convencionales y, a la vez, institucionales, Rivera con chaqueta pero sin corbata, dándole un toque más informal, y Pablo Iglesias, como es habitual en él en estos casos, en mangas remangadas de camisa blanca; es su forma de demostrar su “rebeldía” frente a lo convencional. Por algo dijo en un discurso frente a sus militantes que él va a las instituciones “a montarla”; o sea, a provocar.


EL ATRIL


Los atriles que les prepararon tenían un diseño moderno, de formas curvas; pero estaban cubiertos por la parte inferior, con la palabra DEBATE, lo que no permitía ver del todo a los candidatos, salvo cuando las cámaras les enfocaban por un lateral. En ese sentido, ellos tenían la ventaja de poder tener los papeles y notas delante; pero la desventaja de que no se les veía de cuerpo entero. Por eso, me pareció mejor la disposición del anterior debate, el llamado “definitivo”, de las anteriores elecciones, en el que los candidatos estaban de pie, sin atril, pudiendo mostrar todo su cuerpo que, sin duda, es la posición que más y mejor comunica, aunque es la más arriesgada para el orador.

Al tener el atril, Sánchez se agarraba con frecuencia a él, con los brazos estirados, lo que da una imagen rígida y poco comunicativa. Eso sí, al hablar los cuatro manejaban bien sus manos, con gestos bastante naturales, No obstante, me llamó la atención la costumbre de Iglesias de tener un bolígrafo en la mano. ¿No hay nadie que le diga que lo deje y que muestra sus manos libres para poder reforzar con sus gestos las palabras que dice, sin tener ese pequeño objeto como si fuera un apoyo psicológico que le transmita seguridad? Con su experiencia debería dejar de una vez la manía del boli. En el caso de Rajoy no parece una manía, pero en algún momento también exhibió un bolígrafo en su mano izquierda. ¡Suéltenlo, caramba, y muestren sus manos libres para apoyar sus ideas con gestos naturales!


LOS GESTOS


La gesticulación de los cuatro fue correcta, sin nada especial que señalar, salvo lo dicho de los bolígrafos. Rivera gesticula muy bien, con naturalidad, manejando bien sus manos. Sánchez hace gestos que parecen bastante aprendidos, separando mucho los codos del cuerpo, lo que no acaba de transmitir total naturalidad, aunque fue menos exagerado que en el anterior debate de diciembre. Rajoy no gesticula en exceso, pero reafirma muy bien sus frases con el típico movimiento de su mano derecha arriba y abajo con cierta energía, lo que transmite firmeza y seguridad. Y por último, Iglesias también es bastante natural en sus movimientos de manos, quitando lo del bolígrafo, que ya he comentado.

En cuanto a su gesticulación facial, Iglesias sigue esforzándose por levantar las cejas y poner “cara de pena” cuando habla, tal vez pensando que así resulta más suave y admisible, quizá para evitar fruncir demasiado el entrecejo, que es lo que suele hacer, mostrando una imagen de cabreo y de agresividad permanente. Utilizaba mucho la técnica de mover la cabeza en gesto de negación cuando alguien decía algo en lo que no estaba de acuerdo. Y el realizador, claro, nos mostraba su imagen negando. Es una técnica eficaz cuando queremos decir “No” sin interrumpir con la voz al oponente.
Ya dije la otra vez que Iglesias mejora mucho cuando sonríe, aunque ayer sonrió menos que en diciembre y llegó a ponerse muy tenso y nervioso cuando en algún momento Rivera le atacó, aunque nadie le dijo lo que él decía a sus oponentes en el anterior debate: “No te pongas nervioso, Pablo”; porque, la verdad es que se puso muy tenso en un par de ocasiones.




Rivera no mostraba nada especial en su cara; parecía más tranquilo que en diciembre. Rajoy no es un dechado de expresividad, pero mostraba con suavidad y con ironía caras de sorpresa cuando oía decir determinadas coas con las que no estaba de acuerdo. Y, por supuesto, sigue haciendo con sus ojos el tic nervioso que le caracteriza. No es grave, pero no es positivo. No sé si podría procurar corregirlo con la ayuda de un médico. Tal vez lo haya intentado. No sonríe demasiado, pero muestra una ligera sonrisa sardónica que transmite ironía y confianza en él mismo.

En cuanto a Sánchez , a pesar de tener una excelente imagen física, continúa sin transmitir relajación, seguridad y, sobre todo, naturalidad en sus gestos faciales al hablar. Se le notan los músculos faciales tensos y, en conjunto, no muestra relajación, naturalidad y, por tanto, no acaba de transmitir sinceridad en su forma de sonreír, lo que nos transmite la duda de si realmente cree en lo que dice.


LA MIRADA


Por lo que respecta a la mirada, parece ser que ellos mismos se quejaron de estar con sus atriles demasiado orientados hacia los moderadores. Pero la verdad es que eran muy libres de mirar a donde quisieran. Y, en este asunto, el orador debe saber hacia dónde dirigir su mirada. Desde luego, debe dirigirla hacia la persona a la que alude, porque es lo natural y lo que transmite más fuerza a las palabras que pronuncia y las ideas que transmite. Por ejemplo, Rajoy miró directamente a Sánchez cuando le dijo: “Sería usted un pésimo presidente” y siguió mirándole cuando le ofrecía determinados datos. Fueron unas de las pocas veces que lo hizo.

Sánchez sí miraba a Rajoy cuando le decía determinadas cosas, pero no miró ni una sola vez a Iglesias ni, por supuesto, a Rivera, con quien no tuvo ningún cruce dialéctico ni un reproche. Lo mismo cabe decir de Rivera, que no hizo el más mínimo ataque a Sánchez, con quien firmó su pacto de gobierno hace unos meses. En cambio, Rivera sí se esforzaba por mirar a Iglesias, junto a él, cuando le decía que no viniera aquí a dar lecciones, y a Rajoy cuando le pedía que reflexionara sobre su idoneidad como candidato del PP. Pero, por regla general, dirigían sus palabras a los moderadores y, por tanto, a los telespectadores, a quienes, por supuesto, nos dirigían la mirada a través de las cámaras cuando pronunciaron su mensaje final en el llamado “minuto de oro”. Al menos esta vez Rajoy lo sabía de memoria, como todos, y miró fijamente a la cámara, sin leer su mensaje, como hizo en el debate con Rubalcaba en noviembre de 2011.


EL TIEMPO


Otro aspecto que me pareció interesante, aunque negativo, fue la capacidad para gestionar el tiempo durante que el orador habla. En el primer bloque, sobre todo, recibieron el reproche de los moderadores porque no gestionaron bien el tiempo. Además, varias veces emplearon el viejo truco del: “Usted pregunte lo que quiera que yo responderé lo que me dé la gana”, lo que no deja de ser una muestra de descortesía con el profesional que les pregunta.

Donde sí que fueron exquisitos, claro, fue en su mensaje final. Les asignaron un minuto a cada uno y los cuatro lo clavaron, incluso sobrando algunos segundos, como hizo Rajoy. ¿No podrían aprender de ellos los premiados en la Gala de los Goya? ¡Por favor, hacedlo! No es tan complicado. Tan sólo hay que practicarlo y se consigue.